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Hay veces que uno da. Y no recibe nada a cambio. Ni siquiera un ¨gracias¨chiquito. Un ¨sabés que me gustó¨... Y piensa, está bien... La gente no tiene tiempo de nada. De hacerte saber que le gustó lo que le diste. Si apenas tiene tiempo para sobrevivir... va a estar percatándose de lo que le diste... Lo toman como normal, simplemente, como, que no podía ser de otra manera... Una vez alguien me dijo: -Cómo, no te vas a postular de delegada ? -No, me parece bueno dejar el sitio a otro, estoy un poco cansada de tanta tarea, se invierte mucho tiempo en esto y uno se desgasta... Y la respuesta que recibí fue: -Qué desilusión que digas eso... Yo pensé que a ti te gustaba...
Es que sí, es que a uno le gusta, solo que a veces una pizca de devolución, si la hubiera, te entibiaría el espíritu. Y mucha tarea dejada caer en el embudo de uno solo, provoca acostumbramiento en los demás: Para qué van a dar, si hay otro que da por ellos, que ocupa su tiempo en los demás, parece que siempre va a haber otro que lo haga, para qué van a dar más de lo que se les exije, de lo estrictamente necesario... Ley del mínimo esfuerzo aplicada para todo, hasta para el vínculo humano, la relación con el otro, la actividad solidaria...
Quiere decir que hay veces que hay que saber ponerse límites, para que todos tomen su cuotita de responsabilidad en las cosas.
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Foto de una escultura en el Parque Posadas. Desconozco el nombre que le haya puesto el autor. Yo le pondría: Pensitando un poco... o El Meditador...
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